18 de agosto de 2005

Cuadernos 4 - Síntomas (del cuaderno de Lucio)

Síntomas

Día 1
"Si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura."

Día 2
Una fuerte picazón en el costado derecho, a la altura del esternón. Cristina dice que es nervioso. No sé.

Día 3
Toshiba - Suzuki - Yamaha - ¡Hosanna, Hosanna!

Día 4
Dejame ver sólo un poco más. Necesito aire para poder ahogarme.

Día 5
El dermatólogo me recetó una pomada, pero no hace efecto.

Día 6
En el infierno, los últimos faunos se retuercen.

Día 7
No es lo que digas, sino tu silencio lo que molesta.

Día 8
Ya no me pica. Cristina no vino hoy, así que no le pude mostrar: tengo la piel endurecida, como un callo suave y blancuzco.

Día 9
Y Dios

Día 10
está creciendo. Tiene unos cinco centímetros de diámetro, aunque es un poco más largo verticalmente. Cristina quiere que me lo haga ver. No sé qué le pasa. Estuvo muy callada, anoche, y hoy no llamó en todo el día.

Día 11
Te encontré esta mañana y sentí enredaderas en mi cuello y quise gritarte, pero sólo dije buenos días

Día 12
El estudio dice que se trata de algo anormal, unas divisiones meióticas o algo así. Quieren extirparlo, pero le tengo horror a las operaciones. No voy a ir más al médico. Por ahí se me pasa.

Día 13
Nadie es inmune a la locura. Cualquiera puede, en un momento de tantos, creerse normal.

Día 14
Hay una jaula abierta con un pájaro adentro.

Día 15
Desde la altura de la tetilla hasta el muslo: una masa blanda informe, con un pequeño saliente al lado del esternón, parecido a una nariz. Cristina dice que si no hago algo no vuelve a estar en una cama conmigo. Tiene razón: uno de estos días voy a hacerme ver.

Día 16
De noche, las sombras sospechan que las han engañado.

Día 17
No sé cómo, pero se fue. Menos mal: la parte superior se estaba pareciendo demasiado a una cara, y Cristina ya no quería ni verme.

Día 18
Intermezzo (Andante, ma non troppo)

Día 19
El médico dice que estoy bien, pero que me ponga a dieta. Peso como 10 kilos más que la última vez. No entiendo: no se me nota nada, la ropa me queda bien. Para mí que la balanza estaba mal.

Día 20
Demasiados sentidos para tener sentido

Día 21
Lamentos cadenas cementos idilios rediles

Día 22
Alguien vive conmigo. Entra de noche, abre la heladera. Encuentro restos de comida en el suelo por la mañana.

Día 23
Había una vez. Pero ya no.

Día 24
De vanas

Día 25
De ciertos

Día 26
Tuve un sueño: despertaba en la noche; 3:33 AM. Se acercaba bajo las sábanas. Quise gritar, pero no podía. Sentí algo raro en mi costado. Me miré y, por un segundo, vislumbré una sonrisa, una mirada divertida fundiéndose en mi carne. Grité y Cristina se despertó, y no había nada raro conmigo.

Día 27
Deberían saber, en las aduanas, que todos tenemos algo para declarar.

Día 28
Cristina desapareció anoche. Vino a casa y se quedó a dormir. Cuando desperté, ya no estaba. Dejó su bolso y una cocina demasiado ordenada. Otra vez la picazón.

Día 29
Y Dios

Día 30
está ahí, cada vez más. Paso las noches en vela, esperando que entre, pero sabe cuándo me quedo dormido, y lo aprovecha.

Día 31
Pasear por un reloj a contramano.

Día 32
Sólo signos

Día 33
Conseguí unas píldoras. Veremos quien gana: mi sueño o su hambre, quien aguante más.

Día 34
Nada

Día 35
Nada

Día 36
Nada

Día 37
Nada

Día 38
Un grito, un desgarro, un tumor, un satélite, una sonda en el espacio carne de mi carne desde mi carne no mi carne, un retazo hambriento y furioso de un-no mismo.

Día 39
Dormir todo el día como si no hubiera noche de la cual escapar.

Día 40
Siento su respiración al ritmo de la mía, y su peso en la cama hunde el colchón de una forma nueva. Sé que si extiendo la mano podría tocar su cadera desnuda, pero no puedo ni pensar en lo que pasaría después. Me pregunto si es bella. No lo sé. No corresponde compararla estéticamente a ella, única en su clase, dormida en mi cama. Quién sabe si sueña

Día cero
En el principio era el Caos

3 comentarios:

  1. Herrero de Herrores11:06 a.m.

    ¿Será que la forma fuerza el tono poético? ¿Será que el tono poético le da forma a la forma?
    El hecho, sea el huevo o la gallina, es que se poetiza mucho el relato. Y, en este sentido, adoro la "naditud" de algunos días (del diario, no míos). Herejía narrativa pero realismo psicológico (o no tanto, porque lo que crece, crece aun a pesar de la nada). Y, más que eso todavía, el sentido del vacío de sentido; qué sé yo... Cage y todo eso, ¿no? La valentía de enfrentar el silencio y, más que eso, el arte de llenarlo de palabras. Y, sí, loco, al final queda de relieve el artificio de la nada.

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  2. No creo que la forma necesariamente fuerce el tono poético. Pero desde el vamos este diario, escrito por alguien que está un tanto desplazado de la realidad, quiso ser un diario imposible, de esos que nunca se escriben... aunque hoy día, los comentarios al lado del seudónimo en el messenger podrían aproximarse bastante.

    Y, sí, se nota el armazón, pero de artificio son también los fuegos.

    Jp

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