6 de julio de 2012

Anatomía de un moco (y de por qué todos somos periodistas)

(El mejor título de toda Internet y abajo describo una a una mis metidas de pata. No te lo podés perder...)

Anteanoche puse un artículo en el blog acerca de una noticia que había leído en el blog del ambientalista Georges Monbiot: la posibilidad de que las reservas de petróleo fueran a sufrir un aumento en lugar de la disminución paulatina que se reporta desde hace rato. Era una noticia impactante, y quise compartir la inquietud que me producía. Pues bien, hoy, a través del blog Casaubon's book, me encontré con enlaces a duras críticas hacia el trabajo que comentaba Monbiot, indicando que se basaba en presunciones fallidas y estaba plagado de errores. O sera: tomen la noticia con pinzas, y por si acaso vayan acercándose al tacho de basura.

Mea culpa, por haberme hecho eco. Pero no viene mal la ocasión para examinar ciertas cosas en las que, creo, estoy más versado.

Hace unos años tuve la idea de escribir un libro que vive por ahora como apuntes sueltos. Cuando se me ocurrió, le dije a mi amada consorte que el título sería Manual del comprador de buzones. ¿No será del vendedor?, preguntó ella. No, respondí, tarde o temprano todos compramos algunos buzones.

Este de Monbiot no es ni el primero ni será el último buzón que me compro; pero cada compra me sirve para analizar qué hice mal. Veamos:

  1. Caí en una forma unipersonal y periodística de la falacia de autoridad: la falacia de la fuente confiable. Monbiot es un columnista serio y documentado; tiene algunas visiones sui generis acerca de temas ambientales, pero no las oculta cuando las saca a relucir; más bien se encarga de declarar sus divergencias de opinión con otros ambientalistas, porque lo hacen único. En este caso no declaraba nada así, y daba su fuente, a la que acudí y leí.
  2. Adopté demasiado rápido un dato que iba en contra de los saberes establecidos. Si durante años hablamos de la crisis del petróleo, debería haber desconfiado más de una voz en contra. Por supuesto que puede pasar que tenga razón, pero los iluminados son raros, y más raros cuando se trata de analizar datos. En resumen, que tendría que haber ido a buscar otras opiniones.
  3. No busqué en otras fuentes que tenía a mano. El comentario en Casaubon's book me llegó porque estoy suscripto a Scienceblogs en general; el blog en particular no me resulta interesante, hasta lo pondría dentro de lo peorcito del grupo. Aún así, la información estaba si la hubiera buscado.
  4. Utilicé la noticia como medio para hablar de otras cosas relacionadas, en lugar de centrarme en el dato en sí, que me hubiera llevado a más averiguaciones. Lo loco es que todo lo que escribí como opinión/creación mía, lo mantengo punto por punto. Pienso reescribir el artículo sin esa mención, y de paso evito un poco el estilo "seguime la corriente" que tiene, por una vez, centrándome en las cosas que mencioné sin profundizar.
¿Por qué preocuparme por haber puesto algo equivocado, si al fin y al cabo reproduje algo de otro, del que no tenía razones para desconfiar, si no soy periodista? Primero, por eso: por no haber buscado razones para desconfiar.

Y segundo, porque sí soy periodista. Todos lo somos. La cacareada internet dos punto cero trae un montón de ventajas, y junto con ella, responsabilidades. Podemos perpetuar pelotudeces, y tenemos que saber y aceptar que ocupamos parte del tiempo de los otros con pelotudeces. Pero transmitir falsas alarmas o noticias que cambien de manera errada la visión del mundo de otros está mal. Ya bastante tenemos de qué preocuparnos con problemas reales; y a veces ni siquiera se sabe que existen. Y no podemos prever cuánto puede transmitirse una idea, o cuándo un artículo se vuelve popular *.

Chequear la información que difundimos es parte de nuestra responsabilidad como perpetuadores de información. No alcanza con el "bueno, lo dijo Fulano, no yo" ni mucho menos con el aborrecible "bueno, pero parte es verdad".

Así que hala, a laburar, que el mundo al final nos va salir bueno.

Miren, un poco de Maslíah así se olvidan de todo:



*Desde que se publicó hasta este instante, ha habido 12 entradas al artículo que defenestro; mi artículo sobre el cerdo hormiguero, que afortunadamente es una tontera con una pizca de divulgación, tiene más de 1000 visitas.  Mirá vos.

2 comentarios:

  1. Pablo B10:05 a.m.

    Por un momento me hiciste pensar en http://en.wikipedia.org/wiki/Betteridge%27s_Law_of_Headlines

    Muy bueno tu artículo

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  2. Qué loco, me crucé con la ley de Betteridge antes de ayer en barrapunto. ¿Tendremos la misma fuente?

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