19 de septiembre de 2022

Reapertura vanidosa: El Norte

Ayer domingo fui a un evento de escritura creativa de El Cuaderno Azul. Escribimos bajo consignas varias, y algunos leímos, competimos por algún premio indefinido. No gané, pero una amable desconocida me dijo que quería leer de nuevo mi texto. Halagado, atiné a darle la dirección de este blog.

Amable desconocida, déjame un comentario si lo leés. Va como salió, sin edición. Me dan ganas de hacerlo crecer. 

El Norte

Pusieron una antena en el pueblo, el año pasado, y ahora mis viejos me vuelven loco por WhatsApp. Me negué: primero a tener celu y después a tener WhatsApp, pero cuando la operaron a mi vieja de la vesícula, aflojé. Para qué.
Dejo el celu sin cargar, a propósito; pero una vez al día aparezco. Ya, por suerte no me recuerdan el ingreso a Sociología. Se contentan con hablar del Conservatorio, por qué no seguís, te iría tan bien, como Uña Ramos, o Cumbo, los Flores; podrías triunfar en Europa, en Francia adoran el folclore, más está fusión electrónica que hacés vos. Me da un poco de orgullo que digan "fusión" y no "cosa": se puede educar a los padres. 
Pero yo no quiero más. Empecé Sociología porque quería entender la sociedad; la cambié por la música porque quise entenderme a mí mismo. No logré ninguna de las dos.
Por eso me vine al Norte, a una sociedad más simple, a hacer música más simple. Dejé las máquinas hace rato, la composición también. Salgo de noche por las peñas y canto Atahualpa. Trato de ser el eco de otro, los armónicos remanentes de una cuerda que ya fue tañida hace tiempo. Pero ahora hay una antena en el pueblo y sé lo que significa: falta poco.
Así que pongo en la mochila unos orejones, un pedazo de carne para llevar de regalo a los coyas del monte y salgo al camino, decidido a ser cada día menos. 

23 de diciembre de 2014

De la aceptación como forma de insulto

En 1998, el programador y escritor Paul Graham publicó uno de los artículos más importantes de la Internet (tomá hipérbole): Cómo discutir. En él esbozaba una jerarquía de calidad de las respuestas en una discusión. De arriba hacia abajo, comenzaba con la refutación del punto central en discusión y llegaba hasta el insulto. Entre ambos, también de arriba hacia abajo, estaba la refutación de errores en el razonamiento, la contraargumentación sin discutir los datos, la contradicción de lo dicho sin aportar pruebas, la crítica al tono de la discusión y el ataque ad hominen. Cuanto más abajo en la escala, menos productiva y útil es la respuesta. Más tarde, apareció un resumen de la jerarquía de Graham en forma de imagen.
Siempre quise traducirlo al español. Cuando hace unas semanas decidí hacerlo, descubrí que me habían ganado de mano, pero ahí quedó mi aporte en Wikimedia Commons. De todas maneras, el motivo que me llevó a traducirlo no era la traducción en sí.
Desenterré el gráfico porque cada tanto me encuentro en las redes sociales una nueva forma de contraargumentar. Es tan solapada, tan políticamente estúpida (en la manera a la que erróneamente le dicen "correcta"), que a veces pasa inadvertida.

La forma es más o menos así:
A: –Qué terrible, los somorchumos están acabando con las patiquitas y nadie hace NADA. El gobernador Filusti está claramente entongado en el asunto.
B: –Son todos unos hdp y Filusti el peor de esa caterva de ladrones que nos gobierna.
C: –QUE HORROROSO LO QUE CONTÁS Y LO QUE ESTAMOS HACIENDO CON LAS PATIQUITAS.
D: –No es tan así como decís, A. Hay estudios que muestran que hay poca relación entre la actividad de los somorchumos y las patiquitas. Aparte, aunque Filusti no es santo de mi devoción, lo cierto es que otorgó subsidios para la investigación y protección de las patiquitas.
A (que no puede hacerse el gil porque D lo etiquetó): –Gracias por agregar tu voz, todos tenemos derecho a opinar.
D: –No es solo por opinión que te lo digo. Mirá, acá te mando enlaces a los trabajos de la Universidad de Critoria sobre los somorchumos, y a las resoluciones firmadas por Filusti.
A: –Es muy importante que todos aportemos en esta discusión. Lo que hacen los somorchumos es terrible y todas las voces deben oírse.
D: –¿Leíste los enlaces que envié?
A: –Todos somos libres de pensar lo que queramos. Gracias por colaborar al debate.
B: – *imagen de Filusti con texto jocoso sobreimpreso*
E: –jajajajaja

F: –A, sos una persona maravillosa. Ojalá todos fueran tan abiertos de mente y comprensivos como vos. El mundo sería mejor.
C:–JAJAJAJAJAQUE HORRIBLE LOQUEESTACIENDOFILUSTI.
D mira la pantalla, el teclado, se toca un poco para comprobar que existe corpóreamente y no como holograma. Abandona las redes sociales y pone una panchería en San Bernardo.
El insulto y el ad hominen son más frecuentes que esta "estrategia" de discusión, pero la podemos encontrar seguido. Se trata de la aceptación sin ningún tipo de crítica, con agradecimiento al discutidor incluido, sin hacerse cargo de nada de lo dicho. Disfraza de civilidad y apertura lo que en realidad es una negación total de la discusión. Es un tipo de respuesta aún más baja que el insulto. La puteada no es un argumento pero al menos reconoce que existe una persona; la negación, en cambio, ningunea y pretende pasar por virtuosa. Pero la virtud está mucho más arriba en la escala, allá donde se escucha al otro y se discute con argumentos.

De manera que aquí tienen mi versión, corregida y aumentada, de la pirámide de Graham. Si les parece que está mal, me lo dicen, que se los voy a agradecer (pero no haré nada al respecto).




19 de diciembre de 2014

Feeling good, un libro de autoayuda con algo de ciencia detrás

Feeling Good: The New Mood TherapyFeeling Good: The New Mood Therapy by David D. Burns
My rating: 4 of 5 stars

Hacía mucho, mucho que no leía un libro de autoayuda. Aunque creo que es bueno leer alguno (ayuda a hacer una checklist de aspectos problemáticos de la vida, al menos), la mayoría son un conjunto de perogrulladas y simplificaciones. Pero este sobre la depresión, escrito por un psiquiatra y basado en las terapias cognitivo-conductuales, me dio curiosidad. Pocas veces se encuentra uno un libro de estos que comience hablando de estudios que evidencian lo efectivo de su uso. Además, con otro plus: no estaba particularmente deprimido al momento de leerlo; de manera que fue por leer nomás.

La base de la TCC es que no son las emociones las que modifican tu pensamiento sino al revés. El objetivo entonces es identificar esos pensamientos, reflexionar sobre ellos, encontrarles la falla (o no) y desarmar así la depresión. La primera parte consiste en analizar pensamientos negativos comunes y dar estrategias para desarmarlos.
Planteado esto, llegando el segundo tercio del libro da la sensación de que, como pasa con este tipo de obras, todo va a comenzar a repetirse. Pero no: se pone interesante. Se pone a analizar cómo reaccionar frente a las agresiones y las críticas, por ejemplo, lo que me resultó tan interesante como inesperado. Hasta dedica un capítulo a los fármacos antidepresivos, con bastante detalle.

Como digo: algún libro de autoayuda hay que leer. Este es una muy buena opción. Aunque no estés deprimido.

Otras reseñas en Goodreads

9 de septiembre de 2014

American Gods, dioses a mogollón

American Gods (American Gods, #1)American Gods by Neil Gaiman
Yo le doy: 4 of 5 stars

"Era un sueño, y en los sueños no tenés opciones: o no hay decisiones que tomar, o fueron hechas mucho antes de que el sueño siquiera comenzara."

Noticia vieja: si un libro tiene suficientes críticas en Goodreads u otro foro similar, no se necesita ningún crítico para que te diga cómo es. Pero al igual que el crítico, no te sirve para saber si el libro te gustará o no.

American Gods está más cerca de Sandman que sus otros libros. La historia extiende una de las ideas de "Estación de nieblas" y "Vidas breves": los dioses están entre nosotros y viven mientras alguien crea en ellos o los adore, directa o indirectamente. Los dioses, entonces, van a donde esté la gente. Y si la gente va a los EEUU, allá van a pasarla mal, porque nadie cree en ellos.

Y además, es un policial más bien sombrío, en el que un exconvicto llamado Shadow es arrastrado de un lado a otro, como en un sueño, sin decisión posible. Lo cual es lógico: el pobre tipo está rodeado de divinidades. Muchos, muchos dioses. Tantos como Gaiman pueda encontrar. Más un par que se inventa, una esposa muerta, muchos autos, los dioses de la Internet y los Medios y algunos de los lugares reales más extravagantes del gran país del norte.

El resultado es atrapante, siempre que no busques cosas como emotividad o personajes con los que identificarte, porque no los hay. De ahí le llegan las críticas negativas a esta novela. Si querés un Gaiman emotivo y mágico, buscate "El océano al final del camino". El de aquí es cerebral y canchero en onda erudita.

Por otro lado, entre lo que Shadow desconoce y el amor de Gaiman por las cosas que no se explican del todo, los hechos son también bastante raros y sin justificación aparente... hasta que venís a Goodreads y comenzás a leer las citas. En ese momento te das cuenta de que el libro, además de estar lleno de frases geniales y de comentarios irónicos, abunda en elementos que encastran unos con otros para construir, si no una explicación, un todo más coherente de lo que parecía.

Ahora quiero leerlo de nuevo, maldito Neil.




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2 de septiembre de 2014

"Vania y los planetas", o de las malvadas clasificaciones heteróclitas

Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas.
Jorge Luis Borges, El idioma analítico de John Wilkins
Ah, las enumeraciones heteróclitas. Un recurso poético inolvidable, casi siempre efectivo a la hora de provocar asombro. Amigo escritor; no dude en utilizarlo. Dele rienda suelta a la asociación libre, o mejor aun, a la no asociación, y escriba, por ejemplo: "Bajaban en confuso malón por la ladera: dioses de seis ojos, faunos, cardúmenes, mañanas con niebla, tostadoras, eunucos, bailarinas y servilletas de lino" Ahí lo tiene: la gente admirará la inventiva, la capacidad del autor para las asociaciones más insólitas, sin saber que son ellos los que hacen el trabajo asociativo.

Se trata de un recurso muy lindo, muy poético pero, admitámoslo, nada original: todo aquel que haya tratado de ordenar cualquier cosa de complejidad superior a una caja de ocho crayones sabe que la vida es, en todos los aspectos, una enumeración heteróclita. Del cajón de los cubiertos al armario de la ropa, pasando por la caja de herramientas tras escalar la indomable carpeta "Mis documentos"; no importa cuan nobles sean nuestros esfuerzos,  la clasificación es imposible. Tarde o temprano tendremos una pila amenazadora de "inclasificables", "otros", "varios", "miscelánea" o cualquier otra palabra que nos diga que hemos fracasado.

Siendo el punto: "Vania y los planetas", de Eduardo Abel Gimenez. O más bien, siendo el punto: cómo hablar de "Vania y los planetas" sin deschavar el libro, sin contar el final.

Porque "Vania" es una novela entrañable, amable, con un cuidado en el lenguaje y un ritmo, una cadencia increíble y un argumento sobre el que me encantaría decir algo; pero también es una historia con vuelta de tuerca. Entonces, para no hablar del argumento, hablaré de la tapa. Esa que dice que el libro es de editorial Edelvives, colección Ala Delta, serie verde, para 10 años o más. Parte de eso que llaman "LIJ", literatura infantil-juvenil. Que es donde discrepo porque para mí, "Vania" es una novela para adultos. Lectores maduros, como ponen en los comics.

Sí, el protagonista es un chico, y la mirada del relato es la de él. Y el libro va de relaciones con los padres, con la enfermedad de una abuela, con la vecinita de enfrente que a lo mejor me tiene loco de amor, con ser parte y al mismo tiempo no ser parte de ese otro planeta que es el mundo. Todas cosas que un chico de diez o más puede entender, con las que va a identificarse. Todo bien por ahí.

Pero Vania es también una novela sobre lo que no se dice, sobre lo que está en el mundo del protagonista pero no sabe o no quiere ver, no sabe o no quiere descifrar. Al mismo tiempo es consciente de que es parte de una tradición, la de las novelas sobre lo que no se dice, sobre lo que está en el mundo del protagonista pero no sabe, etc. También es una novela de esas en las que se juega con los límites entre lo real y lo imaginado, y nuevamente es consciente de serlo. De esa conciencia sale un juego riesgoso, pero que transforma un relato entrañable en un relato que desafía las expectativas del lector. Siempre y cuando ese lector sea adulto. Si es un chico de diez años, difícilmente tenga las herramientas para ver el juego. Entonces, ¿qué hace este libro en esta colección?

Un amigo me dio una versión editorial del principio antrópico: si no estuviera en esa colección, si no existiera la LIJ como concepto, el libro no sería publicado. Concedo, pero me quedo con la impresión de que nos estamos quedando cortos, de que una vez más la vida y su anormal preferencia por las enumeraciones heteróclitas nos está jugando una mala pasada.

Al fin y al cabo, nada más heteróclito que la clasificación de ficción: por su tema (policial, romance, ciencia ficción), por el efecto en el lector (thriller, terror), por el período en que transcurre la historia (novela histórica), por el período en que fue escrita (clásicos, contemporáneos). Sí es seguro que, como dice mi amigo, cuando no hay un cajón donde ubicar una historia, menos probabilidad tiene de ser publicada. Pero me temo que en algunos casos, como este, la clasificación también hace que muchos lectores disfrutantes potenciales no se topen con ella.

Con lo cual: sí, regalale "Vania" a tu sobrino o sobrina de diez. Pero ponele una nota que diga "Seguí leyendo y volvé a leerla a los 30". (Estoy siendo generoso, no sea que nos salga de poco leer.) O mejor aún: comprala para vos, y leela despacio una tarde tranquila. No pienses que es LIJ; pensá que es literatura, y que las clasificaciones se las quede Borges. Cuando termines, no olvides mandarme un mensaje así hablamos del libro y no de la tapa.

PD: estas son las primeras cinco imágenes que salen en Google imágenes al buscar "Vania y los planetas". Tomá heterocliticidad.

4 de febrero de 2014

Dos libros ateos dos

God is Not Great: How Religion Poisons EverythingGod is Not Great: How Religion Poisons Everything by Christopher Hitchens
My rating: 2 of 5 stars

Durante mucho tiempo tuve como política no leer cosas con las que sabía de antemano que estaría de acuerdo, o cosas que ya sabía. Con el tiempo, descubrí que leer varios libros de divulgación sobre un mismo tema me ayudaba a entenderlo mejor. (Sí, lo sé, soy un visionario). Y un día leí "El gen egoísta" y recuperé el amor por la biología.
De todas maneras, nunca me imaginé leyendo libros sobre ateísmo, o contra la religión, ya que no necesitaba reforzar mis ideas ateas. Pero como los ateos no tenemos integridad moral, terminé leyendo el libro de Hitchens "Dios no es grande: cómo la religión envenena todo".

Aunque en algún lado dice que espera convencer a alguien, dudo que este libro logre volver ateo a nadie. Hitchens toma la premisa del título y se dedica a probarla mediante la acumulación de ejemplos en dos direcciones: mostrar el evidente origen humano de los libros sagrados e ilustrar los actos de violencia generados por las religiones. Están las obligadas referencias a la brutalidad del dios del Viejo testamento, las contradicciones del Nuevo, las atrocidades del islamismo y un interesante capítulo dedicado al budismo. También responde a algunas de las defensas clásicas de la religión. El conjunto es una galería de horrores que acaso le sirva como herramienta a un ateo de los que gustan discutir, pero que aporta poco a los que ya han pensado estas cuestiones y será un tanto apabullante para los creyentes.

No faltará quien acuse a Hitchens de centrarse solo en los aspectos negativos de la religión. Pero, como dijo alguna vez John Cleese, eso es equivalente a que un asesino se defienda diciendo "pero claro, se centran en eso y no en que pago mis impuestos y trato bien a mis hijos".

En todo caso, si bien me llené de datos interesantes y jugosos, el libro no me dejó mucha marca más que la curiosidad de ver cómo encararía el tema otra persona, casualmente, el autor de "El gen egoísta". Y allá fui.

The God DelusionThe God Delusion by Richard Dawkins
My rating: 4 of 5 stars

"El espejismo de Dios", de Richard Dawkins, es mucho más llevadero que el libro de Hitchens. Dawkins comienza afirmando que las religiones son un flagelo, y provee ejemplos surtidos a lo Hitches. Pero su mayor preocupación es tratar la hipótesis de la existencia de un dios como hipótesis científica; y por lo tanto toma un camino más "filosófico" (por supuesto, lo acusan de no estar versado en teología, como si eso invalidara per se sus argumentos). El recorrido de este libro ofrece muchos más argumentos interesantes y aristas para discutir, más allá de la acumulación de ejemplos de lo malas que han sido las religiones en la historia humana. Discute posibles fundamentos evolutivos de la religión, se encarga un poco de discutir con el creacionismo (un poco, porque ya les ha dedicado libros enteros) y adopta, sobre todo al final, una perspectiva más "humanista" que Hitchens. Por ejemplo, en uno de los pocos párrafos que le dedica al budismo, considera la falta de caridad de pensar que un minusválido está pagando por los hechos de su vida anterior; mientras que Hitchens dedica todo un capítulo a las acciones bélicas impulsadas por esta religión (que Dawkins ubica más hacia el lado de la filosofía).

¿Convencerá a alguien el libro? Seguramente no, y Dawkins lo sabe, se le nota en el respeto con que trata de hablar de las personas religiosas y al mismo tiempo afirmar que están completamente equivocados. Sin embargo, plantea preguntas interesantes hasta para los ateos que no necesitan ser convencidos; y si al lector no le gustan las respuestas que el libro propone, al menos tendrá material para reflexionar.

En conjunto, ha sido un viaje interesante, pero por un camino que no me siento muy inclinado a recorrer.

7 de mayo de 2013

Pedir desde el arte y el arte de pedir

Hace rato que discutimos con los amigos acerca de los caminos que debe/puede tomar el arte en esta época de digitalización y copia casi gratis. Amanda Palmer nos da una alternativa. No es necesariamente la única, pero apoyo.

29 de abril de 2013

Enlaces útiles para iniciarse en el epub (con e, todos sabemos que en el pub te iniciaste hace rato)

La semana pasada estuve en la feria del libro hablando sobre los formatos del libro digital durante las Jornadas de edición universitaria. O más bien, de cómo se supone que el formato epub3 es lo que se viene se viene se viene... si los dispositivos de lectura acceden a implementarlo. Después de la charla acordamos pasar enlaces y una muestra de cómo se ve un texto etiquetado. Junté ambas cosas en un solo documento y ya que está la comparto. Cualquier cosa, me chiflan.

 


¿Vieron qué lindo esto de embeber Google Docs en blogger? Me lo enseñó el video de abajo. Eso es lo mejor de interne, está lleno de gente que quiere enseñar.

9 de abril de 2013

Un poco de aritmética

Advertencia: lo que sigue es, en términos académicos, "cualquiera". Más poner en letras ideas dispersas y poco originales, para ver que sale, que otra cosa. Ah, cierto que así es todo este blog. Miren, pongo un gatito para compensar y decorar en Facebook.
¡Yo no tengo nada que ver!
¡Sáquenme del aquí!

Episodio 1:  La vida color de rosa

El jueves pasado llevaba dos bolsones de ropa en desuso de mis chicos a la sede de una medianamente conocida agrupación política.

Mientras tanto, en la radio, la filósofa argentina Julieta Pink decía desde la radio que ser solidario con lo que a uno le sobra no era tan solidario, que era un acto egoísta para sentirse bien con uno mismo; y que la verdadera solidaridad consiste en compartir lo que se tiene. Como no tenía nada que hacer más allá de lidiar con el tránsito endemoniado, los semáforos que no funcionaban y mis dos hijos en la parte de atrás, me puse a pensar cuánto de razón tenía.

Por un lado, por supuesto, no me caía bien el comentario. Yo estaba realizando un esfuerzo para llevar eso que me sobraba a quien pudiera darle uso. Bien podría haberme quedado en casa, o haber sacado esas bolsas, apartadas hacía meses para donarlas, a la calle. Así que no me iba a convencer así nomás que el mío no era un acto solidario (AS). Pero por otro lado, el argumento tenía su colorcito de verdad. ¿Entonces?
Desde un punto de vista utilitarista, en algún lado alguien necesitaba ropa. El que esa ropa fuera usada pero en buen estado, o nueva, importa poco a la hora de cubrir esa necesidad. Por supuesto, había otras necesidades (alimentos, abrigo, colchones, pañales), y entre todas ellas alguna sería más acuciante que otras. Visto así, habrá AS mejores que otros por más efectivos. Pero Julie Pinky no estaba criticando la utilidad del acto, sino cierto "valor moral". Si compartir lo que se tiene es mejor que dar lo que sobra, debe ser que lo primero es "más de bueno". Compartir lo que se tiene suma puntos morales.

Pero no puede ser por lo de sentirse bien con uno mismo ¿no? Ambos donantes se sentirán bien por su acto, quiero pensar. De hecho, el "donante de sobras" se sentirá peor que el "compartidor" si la escucha a la Pink mientras va a hacer la donación.

La diferencias entre las dos modalidades está en el sacrificio que uno realiza; el sacrificio del compartidor es mayor que el del donante. Si medimos el acto por su altruísmo, entonces compartir es mejor que donar, tiene un valor moral mayor. Digamos (no, pobres ustedes: digo yo) que

VAS = S

donde VAS=valor del acto solidario y S= sacrificio de realizar el acto.

Pero ¿y el efecto de ese acto solidario? ¿No es mejor ponerse utilitarista? ¿No es mejor donar aquello que sea más acuciante que aquello que no (tipo: te inundaste che, qué mala suerte. Tomá, te regalo este Nintendo)? ¿No es mejor donar más que menos? Por probar algo, supongamos que E es el efecto del AS, y que

VAS = S + E

¡Sí amigos! ¡Aritmética moral! ¿Se pone bueno o qué?

Para empezar, todo científico que se precie de tal extraña inmediatamente un factor multiplicador que ayude a cotejar E y S, de la forma VAS=E+kS. Necesito multiplicar el sacrificio (o el efecto, es lo mismo) para que queden en las mismas unidades (que son unidades morales). Me entran muchas ganas de meter al utilitarismo en la sopa, porque pasan cosas interesantes: si un millonario argentino dona un 2% de su fortuna, y yo dono la mitad de mis bienes, yo me sacrifico más, pero el efecto positivo de su acto es indudablemente mayor. Maldito garca santurrón.

Esto no puede quedar así. Lo tengo que bajar de un hondazo. Yo soy MEJOR PERSONA ¿tendés? Qué lástima que no puedo incluir la satisfacción personal (Pink no me deja), porque seguro que gano. Ah, parece que no, que se siente muy bien consigo mismo.

Ya sé: el tipo puso mucha tarasca, pero no la hizo solo. Tiene cientos de obreros trabajando en esa fábrica de firulitos. No se trata solo de que su sacrificio es menor: el efecto de su acto solidario es proporcional a la cantidad de personas que participaron. Ponele que le agrego un impuesto al trabajo ajeno y ahora es

VAS=S + E/P

Donde P es el número de personas participantes. Eso sí, el VAS deja de ser un valor propio del acto en abstracto, sino que es una moneda otorgable a cada persona por su AS. Y a más altruismo, más VAS. ¿Contenta, Pink?

Episodio 2: Qué pechera tiene la gorda*


Entonces, para mayor gloria, voy a reformular la oración inicial:

El jueves pasado, con gran esfuerzo personal, llevaba dos bolsones de ropa en desuso de mis chicos, comprada con el duro trabajo de sus padres, a la sede de una medianamente conocida agrupación política.

               -¿QUEEEEEEEEE?-me dice un tipo con cara de Michelín.
               -¿Qué de qué?
               -¿Le llevó su donación a una agrupación política, y encima conocida?
               -Medianamente conocida.
               -Pero ¿no sabe que entregan las cosas con pechera? ¡Con pe-che-ra!
               -Y no sé, tendrán frío.
               -Pero no sea salame. La pechera identifica a la agrupación política. Como La Cámpora. No le habra donado a La Cámpora ¿no?
               -No, pero casi.
               -Usted es un irresponsable.
               -Permítame que discrepe. Llevé una donación a un grupo de gente dispuesta a hacer buen uso de ella. Chicos encantadores y entusiastas, ya que estamos en tema. No me parece irresponsable.
               -¿Acaso es usted militante o está de acuerdo con la política que impulsa esa agrupación?
               -Militante, no. De acuerdo... dependerá del tema. En el tema "gente que necesita ropa" estaba de acuerdo.
               -Ya, pero ellos lucran con el producto de su solidaridad.
               -¡No me diga que lo venden y se lo gastan en pavadas!
               -No, quiero decir que hacen propaganda política con su donación apolítica. Eso está mal.
               -¿Usted dice moralmente mal?
               -¿Hay otra forma de estar mal?
               -Seguro que sí hay. Cuando lea algo de filosofía le cuento. Por ahora, si me permite, postularé, porque se me canta, que

VAS=S + E/P - R.

               -¿Y eso?
               -Agregué R, que es un rédito moral (o material, por qué no) obtenido del AS. De esta manera, el millonario que además publicita su donación es menos altruista, porque obtiene una ganancia simbólica de todo el asunto. Menos VAS para él, más para mí en comparación. No, si soy una joya de persona. Páseme la calculadora por favor.
               -¿No se le ocurre que el VAS puede ser negativo? Suponga que el rédito que obtiene esa persona o agrupación es mayor que el beneficio que causa.
               -No para el que recibe la donación. Ese beneficio es siempre positivo.
               -Pero, en el balance general.
               -Entonces, serán puntos morales negativos en contra para el que lleva la pechera. O no, capaz que  es buenísimo y se merece la publicidad. Problema de él, pero el acto bueno se realiza igual. Mire, para salirnos de la política ¿vio cuando las cadenas de supermercados juntan los vueltos para caridad? Si después ponen un cartel diciendo "Juntamos X millones gracias ustedes. Supermercados Cotafur" ¿eso esta mal?
               -Para mí está mal.
               -¿Aunque los millones se hayan juntado y efectivamente se usen para, no sé, aprovisionar un hospital**?
               -Bueno... no sé, eso es bueno. Pero la organización está atribuyéndose los puntos morales de otros, como si ignorará su división por P. Para mí eso está mal igual. Es hacer propaganda con el esfuerzo de otros. ¿Vea, usted le llevaría donaciones a un partido nazi?
               -Se está yendo un poco de mambo, le diré. Pero para seguirle la corriente, no, no lo haría.
               -¿Ve?
               -No veo nada. Se trata de una cuestión de grado. He donado más de una vez a organizaciones católicas, siendo que no me llevo nada bien con las religiones en general. Pero dado que no estoy dispuesto a buscar en persona a quién donar, y que seguramente lo haría mal, prefiero darle mis cosas a una agrupación que esté más enterada. La verdad, el VAS me ne frega la mayor parte del tiempo. A la hora de donar me da más por el utilitarismo.
               -Pero desde una concepción utilitarista, que el partido nazi hiciera propaganda sería algo malo, por bien que hiciera la donación. ¿Eso no cuenta?
               -Y dale con los nazis ¿puede dejar ese ejemplo, o no oyó hablar de la ley de Godwin? Mire, si yo supusiera que la propaganda generada es más negativa que mi donación, no la haría. Pero hay casos y casos. Se trata de evaluar el efecto de las donaciones contra el costo negativo de la propaganda, si es que uno considera que lo hay. Vea, se lo voy a poner en una ecuación...
               -Deje, deje. Igual no me va a convencer que sacar rédito de la ayudad de otros está mal.
               -Qué quiere que le diga. En lo abstracto estoy de acuerdo, pero en la práctica, alguien se queda sin recibir una ayuda posible. En todo caso, habría que sopesar una cosa contra otra, y francamente estoy del lado de la ayuda. Es como le digo, otra ecuación. Y la verdad, si es necesaria tanta aritmética, la próxima vez me quedo en casa viendo Los Simpson. Cuando vuelva la luz.


*esto es una cita de Copi, así que me la respetan.
**por eso de que construir, se construye, y funcionar es otra cosa.

18 de marzo de 2013

Capucha blanca y celeste: el nuevo líder del Ku Klux Klan es argentino


Sevilla - Santa Semana
Una de las orgullosas seguidoras de Sánchez Jáuregui
Una multitud armada con velas y togas blancas se reúne alrededor de la casa de Barrio Parque donde vive Lelio Sánchez Jáuregui. Visto de lejos, el espectáculo parece solemne, pero la realidad es muy otra. Una alegría efervescente hermana los ánimos de estas personas, reunidas con intención de celebrar frente a la morada vacía, ya que su ocupante está en Misisipi atendiendo a la ceremonia más importante de su vida. Phobos y Deimos, los dos dogos argentinos de Lelio, saludan desde el jardín a la multitud, y sus estentóreos ladridos se suman a la algarabía. No es para menos: la casa esta vacía, sí; pero los corazones que la rodean se llenan de orgullo porque Jáuregui será el primer argentino en ocupar el puesto de Gran Maese del Ku Klux Klan.

"Llevaban 3 días de cónclave y de golpe le digo a mi marido, vení que esto va a ser grande" narra Vicenta Zubiarreta, vecina de Paternal y una de las celebrantes. "Entonces salieron y lo anunciaron a Lelio. Se me saltaron las lágrimas de alegría. El se lo merece. Qué digo, Argentina se lo merece".

Un pasado turbio

La asunción del nuevo gran maese no ha carecido de críticas. En 1989, Jáuregui fue acusado de abuso sexual por seis trabajadoras domésticas. "Aunque el caso fue sobreseído, es inadmisible que alguien con esos antecedentes sea cabeza de una institución con el prestigio del Ku Klux Klan" comenta Joanna Di Mare, presidenta de la ONG "Mundo sin colores". Más controvertidos aún son los rumores que relacionan al flamante Gran Maese con el caso García Belsunse, que el propio Jáuregui ha caracterizado como "difamaciones de la negrada", aclarando luego que se trataba de una humorada totalmente desprovista de racismo.

Un maese distinto

"En su búsqueda de un Gran Maese, el cónclave tuvo que llegar hasta el fin del mundo" bromeó Lelio en sus primeras palabras frente a la sede del KKK en Misisipi . La actitud descontracturada de quien asumirá el cargo con el nombre de Ronald contrasta con el tono conservador del maese anterior, Boss Hogg III. "El Ku Klux Klan se tiene que encargar de los negros y nada más que de los negros" sostuvo más de una vez Hogg. La búsqueda de cambio por parte del cónclaves es evidente, toda vez que Lelio ha declarado sus ambiciones de lograr un KKK "inserto en el XXI y en su compleja realidad social". Viniendo de Sánchez Jáuregui, estas no son sólo palabras: es conocida su labor social en Argentina, entre la que destacan sus proyectos de repatriación de congoleños, angoleños y nigerianos y el programa "Orgullo argentino" en la villa 31.
Ku Klux Klan
El flamante Ronald, preparándose para la asunción.

"Estoy segura de que se producirán grandes cambios" comenta orgullosa Zubiarreta, "un Ku Klux Klan distinto, con mayor conciencia social, abierto a la gente". Los manifestantes aplauden. Alguien anuncia que se declarará asueto escolar el día de la ceremonia de asunción. Más aplausos. El grito "Argentina, argentina" resuena por las calles de Barrio Parque.

7 de febrero de 2013

Qué bueno, me encanta, no lo comparto.

Porque no es oro todo lo que reluce, viste.

Me llega un enlace por Facebook. Entro. Leo el texto, me gusta. Es una carta de Chico Buarque acerca de la "internacionalización" del Amazonas, y estoy bastante de acuerdo (sobre todo porque se trata de afirmaciones generales, sin entrar en detalles). ¿Y si lo comparto, o lo reenvío?

Sí, lo voy a reenviar.

Pero no. Vuelvo a leerlo y me hace ruido. Comienza "Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron a [...] Cristovao Chico Buarque..." y termina con una exhortación a compartirlo porque "se publicó en New York Times, The Washington Post, USA TODAY" (así, en rojo) pero no en Brasil ni en el resto de Latinoamérica.

Raro 1: ¿Se publicó en un diario, pero no se declara el nombre de la universidad?
Raro 2: ¿Lo publica el NYT y nadie lo levanta, cuando todas las redacciones del mundo viven en buena medida de las notas de las demás?
Y por supuesto, la mayor razón para desconfiar: el 99%* del material que circula diciendo "compartilo" es falso.

Por supuesto, chequeo en los diarios en los que se dice que se publicó, y la carta ni aparece. Googleo a troche y moche, y nada. Muy probablemente es un invento.

Y me pregunto ¿por qué esas ansias de agregar fantasía? ¿Acaso el texto no era suficientemente claro, bueno e interesante? ¿Quien lo escribió fue el que agregó esos datos? ¿O lo hizo otro para darle más impacto?

Ahora ni siquiera creo que sea de Buarque. O mejor dicho, de ninguno de los dos Buarque, porque se atribuye a Cristovao Chico Buarque, pero Chico Buarque se llama Francisco Buarque de Hollanda, mientras que Cristovam Buarque (no Cristovao) es otro político brasileño.

Y me pregunto también ¿por qué me siento un gil chequeando estas cosas? Y me recontrapregunto ¿qué mal puede hacer, si estoy de acuerdo con el contenido?

Y a esta última me respondo que puede hacer mal. Por un lado, prestigia a uno (o dos) políticos que tal vez no lo merecen, que tal vez no estén de acuerdo con lo que se dijo. (Y aunque estuvieran de acuerdo, no da atribuirles palabras a otros ¿no?)

Por otro lado, alguien que esté en contra de las ideas que expresa el texto bien puede denunciarlo por apócrifo. Lo cual no debería, en la teoría, afectar la validez de lo expresado, pero en la práctica, funciona de maravillas sin importar de qué lado te encuentres. Se llama la falacia de "envenenar el pozo": ensuciá a la fuente para distraer de lo dicho. Y la dejamos ahí, servida.

Me pasan cosas como esta todo el tiempo, desde que existe internet. Y me molesta. Me molesta, claro, cuando se usan falsedades contra ideas y personas que apoyo. Pero también cuando se usan en contra de gente o ideas con las que estoy en contra, porque tarde o temprano será un punto ganado para ellos. Y sobre todo, me molesta cuando se usan falsedades para apoyar causas con las que estoy de acuerdo. No, mentira, esto último no me molesta: me duele, ya que entonces me estoy negando a colaborar con causas con las que concuerdo.

Pero me niego, porque me importa más la verdad. No difundo búsquedas de niños si no chequeo que sean reales y vigentes. No firmo peticiones si están planteadas en términos propaganderos y engañosos, aunque esté de acuerdo con lo pedido. Me importa más la verdad que las otras causas.

La verdad es uno de los tantos ideales inalcanzables que deberíamos perseguir, así en abstracto. Y en concreto, mucho más. Vivimos bombardeados de datos, algunos vitales, otros pavotes. Si a esa ensalada le agregamos datos falsos, estamos en problemas, tomaremos decisiones equivocadas. Le daremos importancia a amenazas inexistentes, al tiempo que ignoraremos las reales. Pondremos nuestra importancia en soluciones milagrosas, sin indagar en las que realmente pueden servir. Peor aún: elegiremos a nuestros gobernantes por las razones equivocadas. Las consecuencias de cada una de estas decisiones no necesariamente serán malas; pero no es la manera correcta de elegir, y si tengo que apostar, apostaría por las consecuencias desastrosas.

Los científicos han desarrollado un método para enfrentarse a la avalancha de información que generan cada día. Y no hablo del cacareado método científico, sino de una combinación de escepticismo y confianza. Cuando un científico se entera de un resultado interesante (al menos, si es en su área de saber), pide detalles de cómo se llegó a él. Digamos que descree por defecto. No es mala onda, no es necedad. De hecho, es una forma de respeto, de interesarse hasta el detalle. Cuando le explican el origen de la afirmación, examina la evidencia y la calidad de esa evidencia. Y si todo lo convence, pasa a la etapa de la confianza: no va a salir corriendo a repetir todos los experimentos que lee, o a realizar de nuevo las encuestas**. La ciencia opera a través de un pacto de confianza, en el que se asume que todos dicen la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, pero se les pide primero que expliquen cómo llegaron a ella.

Sería realmente maravilloso si generáramos una red de confianza así entre todos los que nos comunicamos por internet. Que cada uno dijera "qué bueno esto, ¿cómo sé que es cierto?" y lo reenviara sí y solo sí tiene razones para confiar en la fuente (que no es la tía o amigo que nos lo envió, claro, sino el origen de la data). No nos libraríamos de lo falso claro está, pero dejaríamos afuera a una buena parte de las ideas que pugnan por entrar en nuestra cabeza.



* El porcentaje no ha sido debidamente chequeado. Cuac.
** De ahí la relativa facilidad del fraude científico, que durará hasta que alguien repita la experiencia.


Foto: Jim Rees via photopin cc

4 de febrero de 2013

Elige tu propia distopía


Lo que Orwell temía eran aquellos que pudieran prohibir libros, mientras Huxley temía que no hubiera razón alguna para prohibirlos, debido a que nadie tuviera interés en leerlos. Orwell temía a los que pudieran privarnos de información. Huxley, en cambio, temía a los que llegaran a brindarnos tanta que pudiéramos ser reducidos a la pasividad y el egoísmo. Orwell temía que nos fuera ocultada la verdad, mientras que Huxley temía que la verdad fuera anegada por un mar de irrelevancia. Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva. Huxley temía que nuestra cultura se transformara en algo trivial, preocupada únicamente por algunos equivalentes de sensaciones varias.
Neil Postman
Robado descaradamente de Homínidos
Foto: jovike via photopin cc

16 de enero de 2013

El copyright y yo, parte II*

Bilbo por Hanogan en Deviantart

  • 1937: Se publica la novela El Hobbit, de John Ronald Reuel Tolkien.
  • 1985; Tras haber devorado El señor de los anillos, cayó en mis manos la traducción de Minotauro de El Hobbit . Subí a mi cama y leí sin parar toda una tarde hasta terminarla. Estaba nada más ni nada menos que leyendo la historia que dio origen a todo, al Libro Rojo de la frontera del Oeste, la historia que Bilbo, influido por el anillo, había tergiversado. Los pocos detalles aniñados me importaban poco: allí estaban los trolls petrificados, la daga Dardo, elfos, trasgos, huargos. Consulté el mapa (bastante inútil) que viene con el libro. Traduje las runas del título. Nada nuevo, un fan más. Uno que, como tantos otros, fantaseaba con la versión filmada de su obra favorita.
  •  2012: Este fan más va por la calle y se encuentra con el cartel de la película El Hobbit. Abajo, en letra chica, dice lo siguiente (sacado del sitio oficial del Hobbit):




¿LO QUÉ?

En la entrada pasada comenté el estado del copyright, con sus dichosos 70 años post mortem. Del estado de las marcas, poco sé. Pero de ese poco, sé que con las marcas y con las patentes pasa lo mismo que con el copyright: se han ido de madre. Cualquiera patenta o registra cualquier cosa.

Nuevamente, como con el copyright, entiendo y apruebo: si vendo zapatillas Popper, no quiero que otro venda otras con el mismo nombre. Las marcas me dan la posibilidad de protegerme de los imitadores. El copyright, por su parte, sirve para evitar que otro reescriba El señor de los anillos cambiando el nombre de Frodo por el de Fernando, y diga que es su obra.

Pero pero pero ¿marca registrada los nombres de los personajes, los eventos (?), items (¿la daga Dardo?), los lugares? ¿De qué diantres hablan estos percebes?

Nuevamente: no sé cuál es el alcance de una marca registrada. Pero, si el nombre de los enanos de El Hobbit es marca ¿significa que no puedo hacer mi propia representación de los personajes y rotularlas con su nombre? Nombres que, dicho sea de paso, Tolkien tomó de la mitología nórdica, es decir, del dominio público. (¿Se imaginan si, cuando Cecil B. DeMille hizo Los diez mandamientos, la Paramount hubiera dicho que los nombres de Yahvé y Dios eran marca registrada?) ¿No puedo escribir un cuento protagonizado por Gandalf porque el nombre es marca? Y si no es esto ¿qué cuernos significa, qué buscan, qué pretenden? ¿De qué se cubren, contra qué van?

Por si acaso, señores Saul Zaentz Company, Middle-earth Enterprises y New Line Productions, Inc., permítanme que los agarre de las solapas y les aclare: Gandalf es mío. Y Bilbo. Y los ents, huargos, la cota de malla de mithril, los orcos, Saurón, Smaug. Todos míos. Crecieron en mí cuando leí unos libros maravillosos que me sugerían su apariencia, pero que yo completé a gusto. Llevo en mi cabeza a mi propio Gandalf, y no tiene la cara de Ian McKellen. Así que no se metan con MI Gandalf, que precede al de ustedes por más de un par de décadas. Agradezcan que no les hago juicio.

Ganas de molestar al prójimo que tienen algunos...



*O para ser más exacto, la propiedad intelectual y yo. Pero no iba a privarme del título.

11 de enero de 2013

El copyright y yo, parte I

Roberto Arlt para todos y todas.
Gracias a la Fundación Vía Libre me entero de que este año pasan al dominio público las obras de Roberto Arlt (maldito apellido que tengo que chequear cada vez). Esto significa, amigos que:

  • Podremos difundir la obra de este artista libremente por Internet, sin sentirnos unos asquerosos piratas.
  • Más aún: el gobierno podrá entregar las obras completas de Arlt para leer en las netbooks de los estudiantes primarios y secundarios.
  • Las editoriales que así lo deseen podrán publicar la obra de Arlt que se les cante, en ediciones deluxe o, mejor aún, en ediciones berretoides al alcance del bolsillo.
  • Se podrán montar obras de teatro, hacer películas, comics, "Los siete locos y zombies" o lo que nos venga en gana, sin tener que pedir permiso a naides.
No me voy a hacer el culto. No he leído más que los dos primeros actos de Saverio el cruel en el secundario (la consigna era imaginar y escribir el tercer acto, así que nunca supe cómo terminaba) y comencé allá lejos El juguete rabioso pero no lo terminé. Pero de todas maneras, esa pequeña lista de arriba, que no es tan pequeña en cuanto a las posibilidades que representa, es para festejar. Y la festejo, con algo de vergüenza. Y no por no haber leído a Arlt, sino porque este hecho responde a una involuntaria gentileza de Roberto.

Roberto Arlt murió joven. 1900-1942 and that's all, folks.

En la Argentina, el derecho de autor comenzó extendiéndose sólo durante la vida del autor. En 1910, la legislación postergó el pasaje de la obra a dominio público hasta 10 años después de la muerte del autor. El razonamiento era proveer con una herencia a los descendientes menores de edad en caso de quedar huérfanos, hasta que pudieran ganarse la vida por si mismos. Suena razonable, aunque no muy convincente para las posteriores extensiones a 30 años (en 1933), 50 años (1967) y los actuales 70 años (1997) desde la muerte del creador.*

La obra de Arlt pasa al dominio público porque murió a los 42 años. No pasa lo mismo, por poner ejemplos resonantes, con Baldomero Fernández Moreno (1886−1950), Enrique Santos Discépolo (1901-1951) ni Macedonio Fernández (1874-1952). Pero estos, de última, son figuritas fáciles de encontrar, gente que nadie olvida. Los dichosos 70 años condenan a la desaparición a cientos de otros menos famosos. Como Augusto María Delfino (1906-1961), que allá en mi adolescencia me impresionó y me dio ganas de escribir. Vas a tener que googlearlo: es uno de los tantos escritores sin entrada en Wikipedia, que posiblemente nadie reeditará pero que son tan parte de la cultura como otros. O no, porque si la cultura es aquello que circula en la sociedad, difícilmente podrá serlo aquello que no circula.

Ojo: a mí el copyright me parece una idea genial, un incentivo para que la máxima cantidad posible de personas trate de crear, de expresarse, apostando a que además se gane la vida con eso. Ayuda a librarse de los caprichos del mecenazgo y permite que pasado el  "sencillo" acto de crear uno tenga algo de valor como para, por ejemplo, subsistir. Es un logro impresionante, de verdad. Pero los 70 años desvalorizan lo bueno de este logro.

Porque el dominio público también es algo impresionante. Si el dominio privado es el ámbito del triunfo personal, de la búsqueda de oportunidades y de la fama, el dominio público es el ámbito de la celebración de la obra ajena, el fogón donde nos sentamos a compartir algo con los demás porque creemos que es bueno. Ni más ni menos que lo que, legal o ilegalmente, nos la pasamos haciendo en las redes sociales e Internet toda: compartir, dar a conocer. El dominio publico nos da la posibilidad de compartir legalmente.**

Más aún: el dominio publico, en algunos casos, debería ser como el Nobel. Felicitaciones, don Borges, don Cortázar. Sus obras son tan importantes, tan significativas para nuestra cultura, que hemos decidido regalarlas al dominio publico para que todos puedan disfrutarlas, compartirlas y adaptarlas sin restricciones. Como agradecimiento por parte de la humanidad, tomen este pastón para que lo dilapiden en francachelas. No se preocupen, lo que escriban de ahora en más seguirá teniendo copyright.

Ponele, me imagino, debe haber un detallito o dos que ajustar. Por ahora, voy a bajarme El juguete rabioso; que va siendo hora de que lo termine.




*Para los interesados, la FVL colgó una Guía del dominio público en Argentina. Que es lo mismo que una guía del copyright, pero desde el campo de al lado.
** Mientras tanto, todos somos infractores. Vamos, todos en cana. Pongan una reja redonda en el polo Norte y una en el polo Sur y listo, considerémonos castigados.

25 de noviembre de 2012

Otra vez en el 39

Alberto lleva sus canas revueltas, indisciplinadas, como si no las hubiera peinado desde hace años. "Para qué, si con el viento que entra por la ventanilla, se despeina al toque", me explica mientras frena bruscamente a centímetros de una anciana que cruza la calle. "No vale la pena perder tiempo en nimiedades ¿no te parece?".

Y sí, él debe saber. Alberto Aisten, chofer de la línea 39 desde hace decenios, ha desarrollado en los ratos libres la Teoría de la Relatividad Especial. He venido a pedirle ayuda para explicarle a los lectores de VSLC mi balbuceante entrada sobre el tema.

¿Cómo comenzaste con esto de la relatividad, Alberto?

A mí los muchachos me cargaban, porque me la pasaba pensando en la luz; y ellos a las luces no les dan bola y listo. Pero yo, me colgaba pensando. Por ejemplo ¿sabés que si una fuente de luz se está alejando, o vos de ella que es lo mismo, la luz te llega virada hacia el color rojo? En cambio, si te estás acercando, se vuelve más azul. Y entre el azul y el rojo, está el verde. Entonces, hay una velocidad en la que uno va hacia un semáforo rojo, y lo ve verde ¡así que pasás y la cana no te puede decir nada!

(Los ojitos se le achinan con la picardía, y las manos se clavan en el volante mientras acelera tanto como puede. Y por "tanto como puede", no me refiero a la normativa de tránsito sino al recorrido del acelerador.)

Pero la paradoja de los gemelos habla del tiempo. ¿Qué tiene que ver la luz con el tiempo?
Todo y nada. Mirá, el tema es que aunque empecé con la luz, una vez que llegué a mis conclusiones la luz no es más que un componente del universo, que sigue las mismas reglas que los otros. Pero gracias a la luz, hubo que poner en duda la igualdad de los marcos de referencia inerciales.

Pará, Alberto, que me espantás a la tropa. ¿Qué es un marco de referencia? ¿Qué significa inercial?

(Sin sacar su brazo izquierdo de la ventanilla, Alberto señala hacia atrás con el pulgar derecho.)
Fijate, cuando digo que se corran hacia atrás, los pasajeros van al fondo ¿no? Mirado desde mi asiento, las personas se mueven un par de metros hacia allá. Pero como mientras tanto el colectivo no frena, alguien que está esperando apoyado en un poste va a ver que las personas pasan en la dirección del recorrido. ¿Me entendés?

Sí, pero yo veo que las personas se mueven hacia el fondo, aunque esté en la vereda.

Eso es porque comparás su movimiento con el del colectivo. Pero si tuvieras que dibujar el movimiento de las personas, sin el tendrías que decir que avanzan en la misma dirección del colectivo, a una velocidad menor. El punto de referencia es distinto: en un caso mi asiento, en el otro el poste, por ejemplo. El punto de referencia que elijo determina lo que llamamos marco de referencia. En mi marco de referencia la gente se mueve hacia atrás; en el de la vereda, hacia adelante. El movimiento siempre es relativo a un marco. ¡Uy!
(Frenamos de golpe y todos los pasajeros se mueven hacia el frente. Una pareja se cae y nos llena de insultos mientras Alberto mira hacia afuera por la ventana. En la vidriera de una casa de electrodomésticos, un televisor muestra un partido de fútbol.)

Carajo, metió un gol Chacarita. Qué los parió. ¿En qué estaba?

En los marcos de referencia. Creo que quedó claro pero ¿qué es un marco de referencia inercial?

Ah, eso es fácil. ¿Viste que recién se cayeron todos? Mientras el colectivo avanza a la misma velocidad, nadie se cae. Hasta podés tirar una pelota y atajarla como si estuvieras quieto. Esto, si mantenemos la misma velocidad y vamos en línea recta, se llama movimiento rectilíneo uniforme, MRU, y, a los efectos de las leyes físicas, es equivalente a estar parado. Esto es tanto así que si el colectivo no tuviera ventanillas y fuera a velocidad constante, no podrías distinguir esa situación de estar en un colectivo detenido. Esos dos marcos de referencia, con el colectivo detenido o en MRU, son marcos de referencia inerciales. En cambio, cuando el colectivo frena, todo cambia. La velocidad deja de ser uniforme, la gente se cae. El marco de referencia del colectivo sigue existiendo, pero ya no es inercial. ¿Está claro?


Supongamos que sí. Pero no veo qué tiene que ver esto con la luz, y menos con el tiempo y los gemelos.
Mirá, yo no llegué a mi teoría exactamente así, pero para hacerla corta, el problema es que la luz tiene siempre la misma velocidad, sin importar el marco de referencia. Y esto es un problemón para la física clásica, es decir antes de que llegara yo.


¿Por qué?
Por lo que te decía antes de los pasajeros que se mueven hacia el fondo. Supongamos que el colectivo va a una velocidad tranqui, unos 60 km por hora, y que un pasajero se corre al fondo a 10 km por hora. Entonces yo veo que se aleja de mí a 10 km/h, hacia atrás, y desde la vereda se ve que se mueve a 50km/h, hacia adelante. Las velocidades de cada marco de referencia se suman o se restan, y así puedo pasar de un marco de referencia a otro. Si van en el mismo sentido, las velocidades se suman: si voy a 60 km/h y te tiro un cascote a 20 km/h en la misma dirección, vos lo ves venir a 80. Pero resulta que si te tiro un fotón, que es la partícula de la luz, yo lo veo alejarse a la velocidad de la luz, que le dicen c, y vos la ves llegar a la misma velocidad, no a c + 80 km/h.

¿Y no puede ser que la luz sea especial?

La luz es especial, claro. Pero su velocidad no debería serlo: se trata de algo tan sencillo como dividir una distancia por un tiempo.

¿Y entonces?

Entonces yo pensé: si la luz tiene siempre la misma velocidad, y además las leyes de la física se cumplen igual para dos marcos de referencia inerciales, ¿qué es lo que cambia?

No sé... ¿las leyes físicas?

Mientras pudiera evitarlo, no. Los físicos asumimos que el universo sigue las mismas reglas en todas partes. Podríamos equivocarnos, claro, pero hasta ahora nos va bien asumiendo eso. ¿Sabés que yo le quise poner "Teoría de los invariantes", con tantas cosas que no cambiaban? La cuestión era mantener constantes las leyes físicas y la luz. Pero algo tiene que cambiar, sí o sí, porque también sabemos que no es lo mismo ver las cosas desde el colectivo o de la vereda. Y un día, medio dormido despues de un asadazo, se me ocurrió: ¿y si lo que pasa es que el tiempo y el espacio se deforman según el movimiento del marco de referencia, de manera de que la velocidad de la luz dé siempre lo mismo? Las leyes no cambian, pero si te estás moviendo con respecto a otro marco de referencia, entonces tu reloj no corre igual que el del otro, el tiempo y el espacio se deforman. Específicamente, en un marco de referencia en movimiento, el tiempo corre más lento.

A mí me parece un poco... como que te pasaste con el tetra, digamos.

Sí, los muchachos me cargaron bastante también. Pero yo seguí haciendo fórmulas y me cerraba por todos lados. Así que les respondí como Borges a Bioy: "Vos reíte, pero yo con esto voy a ganar más guita que la mierda". Sobre todo, porque mi teoría hacía predicciones que podían confirmarse mediante la observación; y esas observaciones se hicieron, y confirmaron los cálculos.

¿Y te llenaste de guita?

No, por eso sigo aquí.

¿Y los gemelos? ¿Qué tienen que ver con la luz?

Ahora nos podemos olvidar de la luz. Por la luz llegamos hasta acá, pero la conclusión es que el tiempo va mas lento en un marco en movimiento con respecto a otro, y esto vale para todos y todas, no solo la luz. Nos pasa a todos.

Pero si tu teoría es cierta ¿por qué no notamos que el tiempo se modifica cuando nos movemos?

Es que en la vida cotidiana nos movemos a velocidades muchísimo más lentas que la de la luz. Por eso si te tiro el cascote, los dos sumamos las velocidades y nos cierra bárbaro; en realidad la velocidad no es la misma para cada uno, pero es imposible notar la diferencia. Para que te hagas una idea, el vehículo más rápido hasta ahora alcanzó los 1300 km/h; mientras que la luz va a 1080 millones de km/h. Así que no podemos notar nada. Pero si pasara un colectivo a la midad de la velocidad de la luz, 0.5 c, verías que el reloj del colectivero atrasa.

¿Entonces moverse rápido es una manera de envejecer menos?

No, ahí está la trampa. Recordá que el movimiento es relativo al marco de referencia. Aunque suene raro, en el marco de referencia del colectivero, él está quieto y observa que su reloj funciona igual que siempre, y que el de la vereda atrasa. 

Bue, no entiendo nada. ¿Quién envejece más rápido, el colectivero o el de la vereda?

La respuesta es "depende de a quién le preguntes". Ese fue el gran quilombo que se armó con mi teoría. Antes se consideraba que el tiempo era igual para todos, y ahora sabemos que depende del marco de referencia. Para peor, este descubrimiento destruye la idea de simultaneidad. Dos acontecimientos que en un marco suceden al mismo tiempo, en otro pueden ocurrir uno despues del otro.

Mejor dejemos eso para otro día ¿sí? Ahora lo que quiero entender es que es todo eso de los gemelos

El tema es que si dos personas se separan a una velocidad cercana a la de la luz, y luego una vuelve, la que fue y volvió llega más joven.

Pero cómo ¿no era que el movimiento es relativo, bla bla bla? Los dos ven que el otro se mantiene joven.

Esa es justamente la paradoja. Pero se trata de una paradoja solo en apariencia. Lo que ocurre es que, mientras que el tipo que se queda continúa en su marco de referencia inercial, el que vuelve tiene que cambiar de dirección; y por lo tanto necesita desacelerar. Cuando desacelera, su movimiento deja de ser uniforme, y ahí es cuando se produce el desajuste: su marco de referencia pasa a ser otro, no inercial. Aunque luego vuelva a un marco inercial, el cambio es irreversible: cuando llegue, va a ser el más joven.

Creo que entendí. Muchas gracias, con esto puedo explicar la canción de Queen, '39. ¿La conocés?

No, yo a esos trolitos no los soporto. Yo soy de la cumbia.

Another One Bites The Dust by Mariachillout on Grooveshark
 
Alberto pone la radio a un volumen preocupante. Le agradezco su tiempo y bajo del colectivo; la música se pierde en la distancia, cada vez más grave. Busco un taxi. Si tengo suerte, capaz que me encuentro con Carlos Darwin, el taxista que postuló la Teoría de la evolución.

26 de octubre de 2012

El acceso abierto en ciencia

Para la semana del acceso abierto, el cada día más inquieto Jorge Cham ilustró una entrevista acerca del open access en ciencia. Por ahora, en inglés nomás, pero se puede seguir con los textos. Proximamente (JAH!) más sobre el tema aquí, en mi blog preferido.

17 de octubre de 2012

Einstein en el bondi

Seguro que querías saberlo: la relatividad especial establece que en un objeto en movimiento, el tiempo transcurre más lentamente que en uno quieto... siempre y cuando estemos en el marco de referencia de lo que denominemos "quieto". Es decir, que si tomás el proverbial tren que viaja a velocidades cercanas a la de la luz (o el 39 de madrugada por Talcahuano, que es casi lo mismo), y te despedís de Filomena que te mirá mientras te alejás. Filomena verá que tu reloj atrasa, y vos verás que el de ella es el que irremediablemente atrasa. Y como consecuencia más humanocéntrica, los dos verán que envejecen más que el otro.

Entonces llega el Dr. Paul Langevin (gracias Wikipedia) y te dice, sí, todo muy lindo, pero si hay dos señores (para hacerlo más dramático: hermanos gemelos) y uno se toma el 39 hasta Alfa Centauri, a velocidades cercanas a la de la luz, y vuelve, resulta que el viajero permaneció joven y el otro con suerte sigue vivo. ¿No es que el movimiento es relativo? Ahí tenés, la paradoja de los gemelos.

Porque para emociones fuertes, el transporte público.
La paradoja no es tal, porque por allá arriba comenzamos con "la relatividad especial...", que es la teoría de la relatividad aplicada a marcos de referencia que no sufren aceleración, es decir que están quietos o en movimiento rectilíneo uniforme (MRU ¿se acuerdan?). Y cuando el muchacho del bondi decide dar la vuelta,  tiene por fuerza que desacelerar, detenerse aunque sea infinitesimalmente y volver (aunque no descartemos las habilidades sobrenaturales de los choferes de la 39). Así que en algún momento de su viaje deja el MRU, se pone a hacer todas las cuentas que figuran en el artículo de Wikipedia, y cuando vuelve, encuentra a su hermano más viejo. O, más probablemente, no encuentra vivo a su hermano ni a nadie que conozca.

Pongamos entonces que una nave sale con voluntarios a buscar un planeta habitable. Pongamos que encontraron el planeta y  prepararon la colonia. Pongamos que alguno vuelve para avisar. Pongamos que alguien piense que esa historia tiene un aire country, de colonos llegando a América. Pongamos que ese alguien se llama Brian May y les compone una canción.

Aquí está: '39

'39 by Queen on Grooveshark

In the year of '39 assembled here the Volunteers
In the days when lands were few
Here the ship sailed out into the blue and sunny morn
The sweetest sight ever seen.

And the night followed day
And the story tellers say
That the score brave souls inside
For many a lonely day sailed across the milky seas
Ne'er looked back, never feared, never cried.

Don't you hear my call though you're many years away
Don't you hear me calling you
Write your letters in the sand
For the day I take your hand
In the land that our grandchildren knew.

In the year of '39 came a ship in from the blue
The volunteers came home that day
And they bring good news of a world so newly born
Though their hearts so heavily weigh
For the earth is old and grey, to a new home we'll away
But my love this cannot be
For so many years have gone though I'm older but a year
Your mother's eyes in your eyes cry to me.

Don't you hear my call though you're many years away
Don't you hear me calling you
All the letters in the sand cannot heal me like your hand

For my life,
Still ahead,
Pity Me.

28 de agosto de 2012

Obituario tardío de un (muy) ilustre desconocido

Me enteré por casualidad de que este año falleció el Dr. Donald Nicholson.
Me enteré, en el mismo acto, de que el Dr. Donald Nicholson existía.
Y aquí estoy, escribiendo sobre él en este blog.


Porque el Dr. Nicholson resulta ser el autor/impulsor de uno de mis objetos nerd favoritos: el mapa de rutas metabólicas. Si ser un nerd fuera algo que uno tiene que confesar, mi pecado principal no hubiera sido jugar juegos de rol sino haber deseado una copia impresa de este mapa.

Miren qué bonito (clic en la imagen para abrir en otra ventana el recontra mega enorme pdf).

Mapa de rutas metabólicas

Amigos biólogos, si no huyeron hasta ahora, es momento de ir a hacer otra cosa. Para el resto les cuento.
Este póster muestra todas las reacciones químicas necesarias para construir los componentes básicos de los seres vivo. Cada flecha representa una reacción: el cambio de una molécula a otra, ya sea por adición o sustracción de átomos, o por un cambio de lugar de los que tenían.

Si querés armar tu propio animal, planta o bacteria, necesitás todo lo que se muestra aquí: azúcares (arriba a la izquierda); moléculas aromáticas (con "anillitos" de carbono, arriba a la derecha), purinas y pirimidinas que son, junto con los azúcares, los componentes del ADN (en el centro a la derecha), aminoácidos para construir las proteínas (abajo derecha) y grasas (abajo a la izquierda). En el medio están las reacciones de degradación de la glucosa, una arriba de la otra, y en esa mancha amarilla del medio, las reacciones que funcionan adentro de las mitocondrias, nuestras usinas energéticas celulares. Y en el medio a la izquierda, en un formato levemente distinto al resto, las reacciones de la fotosíntesis de donde, en última instancia, provienen todas las moléculas del póster. Por supuesto, esas reacciones no se dan en los humanos; las reacciones del metabolismo humano están marcadas con flechas negras.

Adentro de la mitocondria está este "círculo" de reacciones: el ciclo de Krebs. Todos, pero todos los seres vivos llevan a cabo en sus células este ciclo. Es tan ubícuo que una de las propuestas para el origen de la vida a partir de materia no viva propone que lo que primero se generó fue este ciclo de transformaciones, y el resto de las reacciones (y los genes) se agregaron después.


Si se fijan, cada flecha tiene al lado un numerito. Ese es el código de identificación de la enzima que lleva a cabo la reacción. Sólo una enzima tienen un tratamiento diferencial: la ATP sintasa, un complejo proteico gracias al cual se genera ATP, algo así como la moneda de intercambio de energía dentro de las células.

(Perdida en el medio, con el código 1.1.1.1, está la alcohol deshidrogenasa, la enzima que produce el etanol que tantas alegrías nos brinda. Déjense de joder con próceres y hagan un monumento para la 1.1.1.1)

Como toda visualización, el Mapa da una falsa sensación de poder. Si quisiéramos armar un ser vivo, necesitaríamos mucho más que lo que se muestra; y no sabemos cuánto de cada componente en qué momento. Pero sin esto, olvídalo cariño. Cada vez que me topo con él, me quedo mirando un rato, viendo cómo llegar desde un lugar a otro. Miro todas esas reacciones ordenaditas, como en una cadena de producción, cada una con su operario-enzima, y recuerdo que una célula sería la pesadilla de Ford: todas estas moléculas y enzimas rebotando de un lugar a otro de la célula, encontrándose al azar; su futuro determinado por la concentración de otros compuestos y de las enzimas involucradas. Sería como armar un auto de Lego en una pista de patinaje, con cada patinador llevando una pieza, tratando de encontrar al otro que tiene la complementaria... y lograrlo. Bah, lograr tener los componentes básicos; la cadena de ensamblado viene después, en el mismo lugar, con otra cantidad enorme de operarios. Imposible ¿no? Pero acá estamos.

Y además, el Mapa, el conocimiento científico todo, es como ese auto. Cada estructura molecular, cada fórmula, es resultado del trabajo de decenas de químicos. Cada numerito de enzima representa decenas y decenas de bioquímicos que identificaron su actividad, desarrollaron métodos para aislarla; biólogos moleculares que buscaron los genes correspondientes. El Mapa no es solo de reacciones: está hecho de cientos sino miles de vidas, de pasiones, cada una por su lado, encontrándose casi por azar, armando un cuadro mucho mayor que ellas mismas. Cada aporte, mínimo. Cada aporte, indispensable.

Y entre ellos, el de Donald Nicholson, obsesionado con reunir todo en un solo cuadro. Gracias a él por mostrarme otra parte del mundo.






Hoy en lugar del videíto de yapa, les dejo una animación de la ATPasa, realizada por Nicholson para que molesten con preguntas a su biólogo o bioquímico amigo.

17 de julio de 2012

Si dos modelos se miran feo por TV ¿es tensión superficial?

A raíz del video de ayer, el público solicitó explicaciones de lo que Leon Lederman explicaba de tensión superficial. Así que aquí va una breve expliqueta al estilo Juan Poquito.

La tensión superficial: esa incómoda espera en la entrada.

En un líquido, las moléculas que lo forman se atraen levemente entre sí. Por eso, es un líquido: si las moléculas se unieran entre ellas, sería un sólido. Si no se dieran pelota, andarían sueltas por allí y en lugar de un líquido tendríamos un gas. Por supuesto, la interacción con otras moléculas, como las del aire, es posible. Y dado que en el aire hay más lugar, finalmente las moléculas del líquido se dispersarán hacia allí. Pero en un tiempo corto, las moléculas del líquido preferirán la atracción entre ellas a la atracción del espacio libre, o a la atracción de las moléculas del aire. A mí se me hace similar a la situación de personas conocidas en una fiesta con mucha gente: tras mirar un poco a uno y otro lado, escamoteando canapés, se van juntando grupos afines que le dan la espalda al resto del mundo, hasta ocultar que se afanaron una bandeja directamente de la cocina. Una cosa así:



Los hombres de gris tienden a juntarse, y en el proceso, forman un círculo. Las gotas de un líquido tienden a formar esferas, que la gravedad deforma.
Ahora bien, si uno quiere entrar en la conversación del grupo (y robar una albóndiga), va a tener que hacerse lugar, vencer cierta resistencia, empujar un poco para meterse entre las moléculas. Esa fuerza que hay que hacer es la tensión superficial.

El señor que habla con Leo en el video es un fotógrafo especializado en líquidos, y le pregunta cómo puede hacer para conseguir más gotas. Leo propone una solución: que le agregue sal o azúcar al agua. (¿Entendieron? Una solución. ¡JA!)

Lo que sucede entonces es que, mezcladas con las moléculas de agua, aparecen otras que también son atraídas por ellas. Entonces ya no es tan sencillo que las moléculas del líquido formen grupos cerrados, por lo que la tensión superficial es menor, y el líquido se rompe más fácilmente entre en gotas más chicas. Es como si metiéramos en medio de la reunión un montón de adorables e inquietos cachorritos:



Así que ya saben: si quieren romper la tensión superficial, agreguen un segundo en discordia al líquido. Y si es una reunión, lleven un cachorrito, y van a ver qué levante.

Y ya que estamos: la tensión superficial, para nosotros, es una pavada que rompemos con el dedo. Pero para otros bichos, crea un mundo nuevo. Por ejemplo, para los insectos de la familia Gerridae, que directamente caminan sobre el agua. Miren qué mononos:

16 de julio de 2012

Nunca visto: un premio Nobel haciendo la calle

La gente de Science Central* puso al físico Leon Lederman, premio Nobel de Física 1988, a responder preguntas en un puestito en la calle. Divulgación al menoreo. Me encanta; creo que me voy a poner un puestito "pregúntele a un biólogo" en plaza Francia, justo al lado de los lectores de tarot.

In english, pero vale como muestra:



*¿serán rosarinos?
Visto en La ciencia es bella